Argentina - 09 de octubre de 2006
Tras la fusión de la TV cable aumenta la presión de las telcos por entrar en el negocio
Update Semanal de la Revista Imagen - Eduardo Zukernik
Después del terremoto comercial que produjo la fusión de las dos mayores proveedoras de TV cable de Argentina, el negocio de las comunicaciones escribió un nuevo capítulo con el anuncio casi simultáneo de los dos proveedores de telefonía del país, Telecom y Telefónica, prometiendo al presidente Kirchner 1.000 millones de pesos en inversiones para modernizar la red.
La jugada de ambas telcos, siguió a la realización de la Expocomm en la Rural , donde la semana pasada se presentaron los últimos desarrollos tecnológicos del sector y, se sintetizaron en sendas declaraciones de sus más altas autoridades, después de sus visitas a la Casa Rosada. Allí ambos grupos empresarios dejaron en claro que promueven la legalización del Triple Play (telefonía, más Internet más TV cable), con una batería de argumentos que van desde la libre competencia hasta la mejora en la calidad del servicio. Según los entendidos, por ahora sólo en voz baja mencionan otra posibilidad que bien podría contribuir a los planes reeleccionistas del Gobierno.
¿Cómo se relaciona una cosa con la otra? Muy simple, explican: basta recordar quiénes son los más disconformes con las medidas económicas del Gobierno y esa es precisamente la clase media que desde la devaluación sufre aumentos en las prepagas, en la expensas de los edificios, en los colegios privados y claro está, en casi todos los productos que escapan a las negociaciones del Secretario de Comercio.
El aporte a una medida simpática para el sector medio y medio alto que utiliza banda ancha, es abonado a la TV cable y además consume telefonía fija y móvil, sumando en un solo abono todos esos servicios, promete un ahorro de entre 30 y 40 por ciento del costo total pagado a varias prestadoras. El cálculo resulta de la aplicación que comenzó a principios de año Telefónica, en su país de origen, donde paulatinamente suma nuevos clientes atraídos por un ahorro que oscila entre 50 y 70 euros mensuales.
"Sólo queremos dar el servicio para que el cliente tenga opciones", aseguró Mario Vázquez; presidente de Telefónica, por su parte, Carlos Felices, CEO de Telecom, en el sector, resumió que la modernización de la tecnología apuntaría a brindar banda súper ancha de 20 megas, para la conexión a Internet y trasmisión de datos, imágenes y sonido por el mismo canal…
Qué dicen los cable-operadores sobre la posibilidad de competir en la provisión del servicio con las telcos: la ATVC (Asociación Argentina de Televisión por Cable) dejó en claro su apoyo a la restricción que frena a las telefónicas a través de la actual Ley de Radiodifusión: "La regulación tiene en cuenta la disparidad existente entre las partes y además -advierten sin temor a exageraciones- "una modificación atentaría contra nuestra identidad".
La estrategia que contrapone a unos y otros en la disputa del mercado exhibe a los mandamás de las telcos apoyando la fusión de Multicanal con Cable Visión, acaso como una forma de compensar esa supuesta disparidad que, según los cable operadores, surge del hecho de que las telefónicas recibieron con las concesiones una red cableada que cubre todo el país, con lo cual llegan a cada rincón del mapa.
Empero la última palabra la tiene el Gobierno y hasta ahora su carta en la manga es la sanción de una nueva ley de radiodifusión donde su principal impulsor, el diputado kirchnerista Osvaldo Nemirovsci, presidente de la Comisión de Comunicaciones de Diputados ya se expidió sobre la cuestión.
Fue cuando en un reportaje que ofreció al diario Página/12 aclaró: "Las frecuencias de radiodifusión no son propiedad de ningún titular de licencias. Son un bien de la humanidad, y una construcción social del pueblo argentino. Hay 86 años de esfuerzo para tener un espectro radioeléctrico. El Estado las tiene que administrar y las da en uso con modalidad de gestión privada. Por eso, en su papel regulador puede poner tranquilamente un defensor público de los usuarios".
También hay polémica respecto del número de frecuencias que pueda tener una misma empresa o licenciatario, le señalaron- y disparó:
"Como todo número es discutible, pero a mi juicio empiezo a discutir de doce para abajo. Veinticuatro me parece exagerado (N.dR.: Esa es la cifra a la que se llegó con la ampliación que propició el menemismo). Hay que adecuar el sistema para evitar la concentración de medios mediante conceptos como el de la audiencia potencial. Esto es, que nadie pueda llegar a más del 40 porciento de la audiencia potencial de un área de cobertura primaria, para evitar que una sola persona tenga incidencia y poder in-formativo definitivo".
-¿El Presidente coincide con su visión de la radiodifusión? (inquirió el periodista)
-Sí, porque es un hombre de mirada moderna sobre este tema. Cuando vemos la legislación comparada encontramos que las leyes de otros países prohíben la concentración de medios porque atenta contra la diversidad y la democracia informativa. Y también habrá que legislar el cable.
Entre las observaciones del diputado, se situán los negociadores de uno y otro lado del negocio de las comunicaciones, el sector de mayor profundidad estratégica del mercado, en tiempos donde manda la globalización económica. Falta agregar que también la administración tiene 45 días para expedirse en la aprobación o el cuestionamiento de la fusión de las dos cable-operadoras más grandes del país, ahora bajo la tutela del Grupo Clarín, donde la conformación de una megaempresa que se queda con casi el 50 por ciento del mercado de cable, más buena parte de la provisión de servicios de Internet, podría entrar en colisión con varias leyes en vigencia.
Un a solución salomónica, apuestan desde las telcos, es dejar satisfechas a las dos partes. La otra, agregamos nosotros, es correr el riesgo de inclinarse por una sola de ellas y asumir la posibilidad de represalias mediáticas de la otra. A sólo un año de los comicios donde el oficialismo se juega su continuidad en el Gobierno, parece una batalla con final abierto.